¿Y si compartimos el coche?

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Artículo publicado en el País. suplemento Motor el 2 mayo 2009

Consejos para encontrar compañeros de viaje con el fin de reducir gastos de transporte

Lucia Magi


"Se hace camino al andar", escribía Antonio Machado. Y más al compartir ese andar" parece versionarle Berta Riera. Hace casi cinco años que esta treintañera barcelonesa dio vida a viajamosjuntos.com, un portal que de forma sencilla y gratuita  pone en contacto a personas que quieran compartir trayectos en coche.

La idea es ahorrar en gasolina, dividir gastos de desplazamiento y peajes y reducir la cantidad de vehículos en las carreteras. Algo que se da bastante en los países del norte de Europa - car pooling, le dicen a esta manera inteligente de ponerse en camino -, pero no mucho en España, donde mucha gente o no se lo plantea o ni siquiera sabe qué es". Berta, que acababa de mudarse a Alemania, empezó a practicar esta modalidad en tierras teutónicas y decidió importar la idea. Así nació la web, que es casi un foro, un lugar virtual donde se encuentran conductores con plazas vacías  en su vehículo y viajeros que no disponen de un medio de transporte propio y se ofrecen como potenciales acompañantes. Lo único que tienen en común es el destino. "Es un servicio valioso si necesitas ir de un punto a otro y no tienes coche, o bien si tienes pero no quieres viajar solo y buscas quien comparta contigo horas de y costes. Todo el mundo sale ganando"


La experiencia, despacito, está cuajando en España: más de 20.000 personas utilizan viajamosjuntos.com. "Se trata de una forma más barata y ecológica de desplazarse y, encima, favorece la sociabilidad: dentro de un coche se crea una atmósfera muy buena. Acabas conociendo a gente que no conocerías de otra manera'. A juzgar por los miles de anuncios electrónicos dejados por los usuarios, compartir es una solución apropiada para desplazamientos entre la periferia y las grandes ciudades. Muchos internautas escriben que quieren dejar el coche en el garaje algún día de la semana y desplazarse con otras personas. El objetivo es gastar menos en gasolina y aparcamiento, compartir nervios en los atascos y, quizá, llegar más relajado a la oficina.  Pero otros usan el servicio creado por Berta para escaparse el fin de semana. Es el caso de Cristina, turista italiana de 31 años, que, en lugar de quedarse una semana entera en la capital, quería visitar el Guggenheim de Bilbao. Gracias a este sistema lo ha conseguido. 


1. El anzuelo. No es necesario darse de alta en la página web para leer los anuncios publicados. Para colgar uno propio, sí. Cristina decide emprender ambos caminos. Por un lado, bucea entre las ofertas que responden a su necesidad; es decir, ir de Madrid a Bilbao el viernes 27 de febrero. así contacta con los que dicen viajar ese fin de semana a la ciudad vasca. Por el otro, se registra dejando su correo electrónico como contacto y publica una solicitud con sus intenciones. El anzuelo está lanzado, ahora hay que esperar a que alguien lo pille.


2.La respuesta. Pocas horas después llega a Cristina un correo de Ion, que afirma que se ofrece como conductor. Es de Bilbao, vive y trabaja en Madrid, tiene 25 años y un turismo azul que acaba de comprar. Viaja a menudo a su casa para pasar el fin de semana con su familia y amigos. Es la ocasión  que esperaba Cristina. Contesta facilitando sus datos: nombre y número de móvil para que Ion pueda hablar con ella.


3. Pactos previos. Cristina y Ion se ponen de acuerdo. Él trabaja hasta la 15:00, mientras que ella se puede desplazar con más facilidad. Buscan un punto de encuentro cómodo para los dos, bien comunicado al que ella pueda llegar en metro. deciden que Ion la dejará en la estación de autobuses de Bilbao, desde donde será fácil alcanzar el casco viejo. También se intercambian informaciones de servicio: el coche es nuevo, y no se fuma; además, está prevista una parada a medio camino. Ella pregunta si van a caber su maleta y una amiga. Trato hecho: a las 15:00, en la parada de La Moraleja, norte de Madrid, dos amigas, una maleta y ningún cigarrillo.


4. Sin sorpresas. Es un buen hábito calcular el coste del trayecto con antelación. El precio del combustible más los peajes se dividen entre todos los que van en el coche a partes iguales. Para saber cuánto gastará, Cristina usa la calculadora de viajamosjuntos.com. La distancia es 390 kilómetros, y el peaje, 17 euros y 40 céntimos. dividido entre tres serán 13 euros. También hay una versión para el móvil de la calculadora para tenerla siempre a mano.


5. La salida. Llega el día del viaje. Hay que ser puntual. Cristina reconoce a Ion, que está de pié frente a su coche.  Apretón de manos, bolsos en el maletero y a abrocharse el cinturón de seguridad. Durante el viaje, Ion respeta los límites de velocidad y se hace un descanso para tomar café. Cristina y su amiga tienen carné  y se ofrecen a conducir un rato. Se habla de todo; sobre todo, de viajes recientes y de Madrid y Bilbao. 


6. La llegada. La estación de autobuses de Bilbao tiene una parada de metro que conecta con el centro. Es el lugar ideal para aterrizar en la ciudad vasca. Ion aparca y echa cuentas. había puesto 25 euros de gasolina, 17 euros costó el peaje: 42 euros se dividen entre tres. Un euro más de lo que habían pensado. Sin embargo, se desembolsa con satisfacción: el autobús Madrid-Bilbao cuesta 26 euros; el tren, 46. El ahorro ha sido considerable. Haber anotado las recomendaciones sobre el mejor bar de pintxos y el paseo más auténtico no tiene precio.


fuente: periódico el País, suplemento Motor, 2 mayo 2009

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